Compartimos una nota publicada en La Gaceta, de la que participó el Lic. Sebastián Blasco, profesor de la carrera de Psicología y director del Primer Curso de Psicología del Deporte de la FCB.

Un estudio refleja la influencia de la suba del promedio de edad de la Selección en los Mundiales.

Ni bien se consumó la eliminación de la Selección del Mundial, muchos señalaron la edad de sus jugadores como una de las principales causas del fracaso. En efecto, en los papeles, Argentina había presentado el plantel con el mayor promedio de edad de entre las 32 selecciones que compitieron en Rusia. Y en los hechos pudo verse cómo les costaba a varios jugadores perseguir a los rivales.

La masificación de este argumento llamó la atención de Sebastián Blasco, director del Primer Curso de Psicología del Deporte de la Facultad de Ciencias Biomédicas de la Universidad Austral. El psicólogo, entonces, encaró un estudio comparativo, para determinar la relación entre la edad de los jugadores de una selección, y el desempeño de los protagonistas durante el Mundial.

“Mucho se habló durante la Copa del Mundo sobre la influencia del promedio de edad en el rendimiento de los seleccionados. Casi todos exigían renovación de jugadores. Pero, ¿realmente existe correlación entre la edad y el rendimiento? ¿Indefectiblemente la juventud está emparejada con el ‘éxito’?”, se preguntó Blasco.

Entre sus reflexiones, consignó que no se trataba de una tarea sencilla ni lineal. Expuso que la performance deportiva se encuentra emparentada, entre otros, con motivos físicos, biológicos, técnicos, sociales, psicológicos, espirituales y políticos. Y señaló que si bien la edad juega un papel importante en el ciclo vital de un deportista de alto rendimiento, ese dato aislado no permite afirmar que produzca una merma o un aumento en su desempeño.

De las cifras oficiales de la FIFA que Blasco toma para su estudio observó que desde el Mundial de 1978 hasta el que acaba de finalizar -es decir, durante cuatro décadas-, el promedio de edad de los jugadores mundialistas fue creciendo en forma considerable y sostenida. Pero también nota que a partir de la Copa del Mundo de Estados Unidos 1994, esa media se ha estabilizado entre los 27,3 y los 27,5 años.

La cúspide del desarrollo

“Muchas investigaciones señalan el umbral de los 27 años como la edad donde se conjuga la experiencia y la cúspide del desarrollo físico. Según un estudio de investigadores franceses que analizó datos de 25 disciplinas olímpicas, la edad promedio en la que se establecen récords mundiales es 26,1 años”, resalta Blasco.

De los datos, según agrega, tampoco se advierte una correlación entre el lugar en que se finaliza una Copa del Mundo y la edad de los jugadores. “En 2002, el promedio de edad de la selección argentina era de 28,85 años y no superó la etapa de grupos. Mientras que en 2014, la media de edad también se encontraba cerca de los 29 años y se alcanzó el subcampeonato. Es decir, mismo promedio de edad, pero posiciones antagónicas”, resaltó. Cabe añadir que la selección de mayor promedio de edad en el Mundial de Brasil también había sido la de Argentina.

De todos modos, el estudio arroja datos que podrían aportar al argumento que cuestiona la veteranía de los jugadores: “las dos veces que la Argentina salió campeón lo hizo con planteles cuya edad promedio estaba por debajo de los 27 años”.

Esta no es la única conclusión que saca Blasco. “De los 17 Mundiales que jugó Argentina -incluido el de Rusia-, en 12 hubo cierta correlación entre menor edad y mejor posición; es decir cuando se disminuyó en promedio de edad se mejoró la ubicación final, respecto del campeonato anterior”, afirmó.

Añade que de los cinco restantes, que constituyen excepciones a esta regla, tres corresponden a los Mundiales de Sudáfrica 2010, de Brasil 2014 y de Rusia.

Sin proyecto en juveniles

Blasco puntualizó que desde Alemania 2006, la selección argentina fue subiendo el promedio de edad de sus planteles. Y propuso una explicación. “Esta tendencia se puede explicar, entre otros, debido a la ausencia de un proyecto serio de juveniles. Los últimos 10 años no se delineó un modelo enfocado en los más chicos, que posibilite un recambio en los planteles superiores”, señaló.

Y para reforzar su explicación, indicó que las selecciones modelo van instaurando los cambios generacionales en forma progresiva, para que se garantice siempre la convivencia entre jugadores experimentados y jóvenes.

Fuente: La Gaceta