Por Claudia Lascano

Profesora de la carrera de Medicina y Directora Médica de la Posta Sanitaria “Las Lilas”.

Con motivo de la celebración del Día Mundial de la Salud, la OMS pide a los líderes mundiales que se comprometan a garantizar que todas las personas, en cualquier lugar, puedan tener acceso a servicios de salud esenciales y de calidad sin tener que pasar apuros económicos.

La OMS informó, en 2017, que más de la mitad de la población global todavía no cuenta con atención médica básica. En la actualidad, 800 millones de personas dedican al menos un 10% del presupuesto familiar para sobrellevar los gastos en salud de la familia. Y en su Constitución, que data de 1946, afirma: “El goce del grado máximo de salud que se pueda lograr es uno de los derechos fundamentales de todo ser humano”.

Entender la salud como un derecho humano genera para los Estados la obligación jurídica de asegurar el acceso oportuno, aceptable y asequible a atención de salud de calidad. Desde entonces “salud para todos” ha sido una promesa.

En 1978 se definió a la Atención Primaria de la Salud (APS) como la estrategia para alcanzarla y hoy es el lema que nos da pie para hablar de Cobertura Sanitaria Universal. Una promesa que debe renovarse y para ello requiere del compromiso de todos, porque cuando decimos “universal” decimos “para todos”.

Desde 2007, la Facultad de Ciencias Biomédicas de la Universidad Austral lleva adelante la Posta Sanitaria “Las Lilas”, un proyecto de promoción social que se constituye en un Centro de Atención Primaria de la Salud (CAPS) localizado en Derqui y que trabaja en red con los otros centros de APS del Municipio de Pilar. Contribuye así al cuidado de la salud de la comunidad. Dicho centro cuenta con un equipo de atención interdisciplinario que lleva más de 10 años brindando atención humanizada y centrada en la persona y su familia.

Desde allí, promueve un modelo de Atención Primaria basado en acciones concretas dirigidas a resolver necesidades y problemas de la  comunidad, y se trabaja a partir de actividades coordinadas de educación, prevención, tratamiento y rehabilitación, potenciando al mismo tiempo la autorresponsabilidad y la participación comunitaria.

Ahora bien, ¿cómo se logra una atención de calidad que impacte en el bienestar de las personas? Ofrecer un servicio de salud de calidad implica que este sea seguro (evitando producir incidentes en el proceso de atención), eficaz (brindando un servicio de salud basado en pruebas científicas a quienes los necesiten), centrado en la persona (adecuado a las preferencias, las necesidades y los valores personales), oportuno (reduciendo los tiempos de espera y las demoras, que en ocasiones son perjudiciales), equitativo (la atención no debería variar por motivos de género, etnia, lugar geográfico ni situación socioeconómica), integrado (atención multidisciplinaria durante el curso de la vida) y eficiente (maximización  y cuidado  de los recursos).

Permanentemente nos preguntamos, ¿qué factores pueden estar afectando la salud de las personas? ¿Cuáles  deberían ser nuestras acciones para mejorar su calidad de vida? ¿Cómo podemos facilitarles el acceso a las vacunas y a los medicamentos?  ¿Cómo podríamos facilitarles el acceso a atención especializada?

Una mirada atenta a estas necesidades nos permite comprender cuáles son los riesgos que tienen estas comunidades y, por otro lado, identificar las dificultades que tienen para acceder a servicios de salud asequibles y de calidad.

Sabemos que cuidar la salud de las personas es una noción mucho más amplia e integral que la de atender, porque implica relaciones horizontales, simétricas y participativas. El cuidado requiere de instituciones (públicas y privadas) y de personas que se propongan lograr el más alto nivel de salud en la población o grupos vulnerables, y que definan acciones y recursos,  así como también tareas, con las que se comprometan.

Una atención humanizada requiere pensar a la persona con todas sus dimensiones (biológica, psicológica, social y espiritual) en el centro de las acciones del sistema de salud. Ello hace que los profesionales se enfrenten al reto de tomar contacto con las desigualdades, que en temas de acceso a la cobertura sanitaria universal incluye a todas las personas, con más o menos ingresos.

La OMS nos invita a tomar protagonismo desde el lugar que ocupemos, conociendo y comunicando las necesidades, opiniones y expectativas de la comunidad a los responsables de formular políticas, con el objetivo  final de lograr una cobertura universal y una salud de calidad para todos.

Fuente: Infobae