Compartimos la columna de opinión de la Esp. Ana Quiroga y la Esp. Guillermina Chattás, directora y subdirectora de la carrera de Especialización en Enfermería Neonatal. 

El 12 de mayo se celebra el Día Internacional de la Enfermería. Este año, el Consejo Internacional de Enfermería (CIE), organismo que año a año promueve el rol de la Enfermería como una voz para liderar cambios, estableció como lema: “La salud es un derecho humano”. Es decir, la salud debe ser accesible para todas las personas del mundo, independientemente de su localización, su entorno o su atención de salud.

En el caso del cuidado de los recién nacidos, este es uno de los mayores desafíos. Garantizar que, más allá del lugar donde se produzca el nacimiento, puedan tener acceso a la atención que necesitan, que esta sea integral y oportuna. Si en el mundo se puede cumplir con esta premisa, y en el momento del parto el cuidado de enfermería está brindado por profesionales con competencias específicas en el área, se podría reducir el número de muertes neonatales.

Estos logros no pueden alcanzarse si no se reconoce el rol fundamental que ocupan los profesionales de enfermería neonatal, quienes deben acompañar durante el proceso de recuperación al recién nacido enfermo o prematuro y a su familia con cuidados de calidad. Mejorar la calidad de atención en torno al momento del nacimiento es lo que más vidas salvará, pero para ello es imprescindible contar con personal de salud bien formado y con educación especializada.

En los lugares en donde la capacitación del personal de enfermería es mayor es posible brindar un cuidado seguro, de calidad y basado en evidencia científica. La cantidad de profesionales y su nivel de formación tienen un impacto directo en los resultados de salud neonatal.

En el país existe, como parte de la oferta de posgrados en enfermería, la Especialización en Enfermería Neonatal, primera carrera de posgrado en Enfermería acreditada por la Comisión Nacional de Evaluación Universitaria (Coneau) y dictada por la Universidad Austral, que ya cuenta con más de 150 especialistas graduados, entendiéndolo como un aporte a la equidad y la accesibilidad del cuidado de los recién nacidos y sus familias.

En tal sentido, las políticas de salud para la atención de los recién nacidos deben incluir el desarrollo de las capacidades humanas para la atención sanitaria y particularmente de la enfermería neonatal, para contribuir a la mejora continua del cuidado de las personas.

Fuente: Infobae

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