A continuación, compartimos la nota que ofreció a Perfil, el Dr. Raúl Valdez, decano de la Facultad de Ciencias Biomédicas, con motivo de los nuevos casos de lepra detectados en nuestro país.

El Ministerio de Salud de Misiones confirmó esta semana que durante 2018 se registraron 36 casos de lepra en esa provincia, lo cual es una cifra esperable para una región endémica.

Esta enfermedad infecciosa crónica supo afectar a uno de cada 10.000 habitantes hace dos décadas atrás, y es conocida por sus consecuencias, pero en la actualidad cuenta con una cifra muchísimo más baja y puede tratarse con éxito.

“La lepra es una enfermedad infecciosa provocada por una bacteria llamada Mycobacterium Leprae o bacilo de Hansen, que fue quien descubrió el bacilo en el siglo XIX. Se trata con antibióticos y se cura. Desde 1985 la Argentina adoptó un esquema de la Organización Mundial de la Salud (OMS) con tres fármacos simultáneos con un alto grado de eficacia”, explicó el dermatólogo y decano de la Facultad de Ciencias Biomédicas de la Universidad Austral, Raúl Valdez en diálogo con PERFIL.

El especialista agregó que “en el país hasta hace 20 años la lepra era un problema de salud pública porque había un paciente por cada 10.000 habitantes, pero en 1983 se cambia la ley de lepra en la Argentina, que decide el tratamiento obligatorio y gratuito en lugar de la internación obligatoria, que ya no hacía falta”.

Características de la lepra: Afecta principalmente a la piel y a los nervios periféricos Es curable Se manifiesta comúnmente como una mancha sin sensibilidad al frío, al calor y/o al dolor La transmisión de la enfermedad es por contacto directo y prolongado. La zona donde se registra mayor endemia es en las provincias del Norte y Noreste del país: Misiones, Chaco, Formosa, Corrientes.

En ese marco, el especialista del Hospital Universitario Austral dio detalles sobre cómo cambió la concepción de la enfermedad en los últimos años: “El doctor Luis María Baliña, leprólogo, es quien propuso en 1983 un cambio en la ley, que dice que se realice ‘tratamiento obligatorio y gratuito’ y ya no la ‘internación’, porque es más eficaz dar un antibiótico que recluir a una persona, y ahí cambia la historia de la lepra”. “De 1985 para adelante se registra una tasa de descenso muy importante en la Argentina. En 2016 había sólo 300 casos confirmados de lepra en todo el país”, agregó.

“Hoy el diagnóstico se hace fácil: con el examen clínico, se toma una biopsia, se hace un examen bacteriológico y ese día el paciente comienza el tratamiento. Lo importante es que éste es muy eficaz y eficiente, a las dos semanas de recibirlo, el paciente deja de ser contagioso, y esto da tranquilidad al grupo familiar”, explicó a este medio el especialista.

El especialista ejemplificó los estadios de la enfermedad:

Incubación. Si un paciente viene y sospecho de lepra, el diagnóstico lo puedo hacer en 24 horas. Pese a ello, puede que esa persona haya incubado la enfermedad, 1 o 2 años sin saberlo.

Síntomas. El mejor aliado del médico es el dolor porque si a uno le duele algo, acude al profesional. La lepra, como afecta no sólo a la piel sino también al sistema nervioso periférico, el paciente no siente. Al quemarse o al tener un clavo en el zapato no se siente y eso es lo que llama la atención, tener dormida una parte del cuerpo o una mancha. El motivo de consulta es ‘no siento’.

Contagio. El contagio se da de persona a persona y con un vínculo estrecho, es decir familiares. Decimos convivientes, personas que viven bajo el mismo techo y tienen contactos habitacionales, ese es nuestro grupo de riesgo. El contagio es fundamentalmente por boca-nariz, antes se creía que era por tocar la piel pero eso está demostrado que no es así. Hace falta un contacto íntimo y prolongado.

Seguimiento. La eficacia del tratamiento de la lepra es del 95%, algo que en medicina es muchísimo. Al paciente de lepra le damos a los dos años el alta farmacológica, es decir que no toma más medicamentos y se le hace un seguimiento por cinco años para saber si no recae. Es decir se le da un alta parcial.

Leprosarios. “En 1929, cuando Pedro Baliña (padre de Luis), dermatólogo y leprólogo, propone la ley de internación obligatoria, se crearon leprosarios en la Argentina. Uno de ellos era el San Francisco de Cheñar (Córdoba) y otro el Baldomero Sommer (Buenos Aires), que en la actualidad funcionan como hospitales generales”, recordó Valdez. “Había muchos leprosarios que respondían a aquella ley, que respondía a su vez, a la época que no había antibióticos. La única solución que tenía la sociedad era aislar a los pacientes contagiosos; lo mismo pasaba con aquellos que tenían tuberculosis. Los aislaban”, agregó el especialista.

“En 1983 cuando Luis Baliña logra el cambio de la ley, se establece que a cada paciente con lepra se le otorga un tratamiento obligatorio gratuito a cargo del Estado y no ya una internación obligatoria dado que es más eficiente darle antibióticos a la persona que recluirlo. Más eficiente y con menos costo, por esto los leprosarios se fueron cerrando como tales y se abrieron como centros de salud”, concluyó.

Fuente: Perfil