A continuación, compartimos la carta que publicó en el día de ayer diario Clarín, enviada por María Emilia Iglesias, alumna de la carrera de Licenciatura en Enfermería, con motivo del nuevo marco normativo aplicable a las relaciones entre la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y los profesionales de su Sistema Público de Salud.

“Hace pocos días disfruté de la enorme felicidad que representó mi graduación como enfermera profesional en la Universidad Austral. Estudié mucho durante tres años, gané una beca por mérito académico y asisto diariamente a la Universidad porque quiero ser la mejor enfermera. Me sigo capacitando en la misma Universidad, donde completaré casi 5 años de estudio de nivel universitario para lograr mi Licenciatura Universitaria en Enfermería. Otros colegas cursan la misma carrera con el mismo esfuerzo, en la UBA, el Hospital Alemán, el CEMIC, la Universidad Favaloro, el Hospital Británico, por sólo mencionar algunas instituciones universitarias.

Desde 1960, la carrera de enfermería se cursa a nivel universitario. Desde hace 58 años. Y, desde 2013, el título de Licenciatura en Enfermería fue incluido en el régimen del artículo 43 de la ley de Educación Superior, lo que derivó en la unificación de los contenidos curriculares a nivel nacional por el Ministerio de Educación, a fin de homogeneizarlos y avanzar en la profesionalización de la función.

Sin embargo, la Legislatura porteña aprobó y convirtió en ley el nuevo marco normativo aplicable a las relaciones entre la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y los profesionales de su Sistema Público de Salud, y quedamos excluidos los profesionales de Enfermería. Necesito repetirlo en forma sencilla porque de tan incoherente, duele: en la nueva ley, la Legislatura porteña no considera personal del área de la Salud a los enfermeros y enfermeras.

 

 

Para la nueva ley somos personal administrativo. Esto no sólo desacredita nuestra profesión, sino que nos excluye de la posibilidad de concursar legítimamente por cargos, capacitarnos dentro de nuestro ámbito laboral, acceder a remuneración acorde a un profesional del área de la Salud, entre otras limitaciones que marca esta exclusión. No entendemos. Nos angustia y frustra mucho. ¿Puede alguien imaginar un centro de salud sin enfermeras o enfermeros? Nadie. Sin embargo, los legisladores de la Ciudad de Buenos Aires lo han hecho.

Hay emergencia nacional de profesionales de enfermería, y hace poco se promocionó el tema en muchos medios. Se supone que se trabaja para fomentar el ingreso a la carrera. Me pregunto, ¿así es como piensan hacerlo? Ante este nuevo escenario normativo, ¿qué joven elegiría una licenciatura universitaria en enfermería de cinco años de duración para luego ser excluido del área de Salud? Los enfermeros, al graduarnos somos reconocidos como profesionales. Pero con esta nueva ley, si somos empleados por el Gobierno de la Ciudad, no se nos reconoce ese estatus.

Trabajamos codo a codo con diferentes profesionales formando equipos multidisciplinarios para poder brindar el mejor cuidado de calidad a los pacientes. Los profesionales de enfermería alcanzan niveles de especialización altísimos, trabajan en áreas de alta complejidad. Se capacitan en forma continua. Se esfuerzan para realizar maestrías robando tiempo al tiempo entre largos turnos de trabajo. Pero aunque una ley incoherente diga lo contrario, soy profesional del área de Salud. Ejerceré mi profesión con entrega, profesionalismo y amor, como lo soñé desde el primer día de mi carrera.

Una enfermera lava el pelo de un paciente que no puede moverse de su cama y en cada movimiento de sus dedos calma y acompaña. Una enfermera acaricia la frente de un enfermo en Cuidados Paliativos y lo acompaña en su extremo dolor físico para atenuarlo. Un enfermero ayuda a un paciente con sus necesidades fisiológicas básicas tratando que, aún en una situación tan penosa, el paciente no pierda su dignidad. Todo esto nos enseña la universidad y, como me dijeron una vez, llevamos dentro del corazón la voluntad de “vivir para hacer vivir”. Los profesionales de enfermería vemos la enfermedad y la muerte a diario y también celebramos el milagro de la vida y la recuperación.

Los legisladores que votaron esta ley parece que suponen que -cuando transiten el país de la enfermedad- sólo serán atendidos por personal administrativo. Somos profesionales universitarios del área de la Salud. Nosotros cuidamos: esa es nuestra principal tarea. Ahora necesitamos que los legisladores nos cuiden para que podamos ejercer nuestra profesión con dignidad y reconocimiento. Pedimos que se revea esta ley, y se corrija el error.

 

Fuente: Clarín