Publicada por la Agencia Informativa Católica Argentina

Rosaura Gabriela Gómez tiene 16 años y vive en Guaviraví, Corrientes. A mediados de febrero de 2005, le confirmaron su embarazo. “Recuerdo mi alegría, me sentí feliz desde el primer momento, llena de ilusiones”, cuenta la joven. “Después vino el desconsuelo, el dolor, mi alma partida, lloré tanto, tanto. Ese día mi mamá me da la noticia, mi bebita, esa que yo tanto quería, tenía anencefalia”.

Pese a la noticia, Rosaura no perdió la esperanza: “Solamente me quedaba Dios, quien me acompañó en todo momento”.

Los médicos le recomendaron extraer el niño y abortar, pero Rosaura se negó: “A pesar de mi juventud sentí que eso no era correcto, que si ella vivía en mí, yo no tenía derecho a decidir sobre su vida; que hay una voluntad superior a la nuestra y es la de Dios, sólo Él puede decidir. Yo puse todo mi sufrimiento en sus manos”.

El 13 de octubre nació Luciana de los Milagros. Un sacerdote la bautizó dentro del quirófano, y Rosaura sintió “una gran tranquilidad”: “Luciana estuvo junto a nosotros durante siete días, pasó a mi lado el día de la madre y permaneció junto a mí hasta el 20 de octubre; ese día se marchó junto a Dios”.

“Me siento feliz, pude darle una cristiana sepultura, y sé que está en el cielo junto a otros angelitos”, confía Rosaura, y afirma que siempre que tiene problemas le pide ayuda a ella, “que es una santita que me hace pequeños milagros”.

Rosaura pide por todas las jóvenes que están pensando en abortar: “a ellas les doy mi fuerza y mi fe en Dios”; por las que “sin saber abortaron, para que encuentren el perdón en el amor de María y su Hijo Jesús; y por los que hacen de la muerte de inocentes una profesión bien lucrativa”.

Rosaura Gómez compartió su testimonio con la Secretaría Sí a la Vida, del Movimiento Hogares Nuevos, cuyos responsables declararon: “Tuvimos el privilegio de conocer a Rosaura, una joven maravillosa, de una fortaleza poco común, y sobre todas las cosas, una gran madre”.